Page 1 of 3

Universidad RJC RESUMEN TEMA 12: ESPAÑA EN EUROPA Y EL MUNDO

1. ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA (UE)

Sobre el proceso de incorporación de España a la Unión Europea hay que decir que históricamente España

siempre estuvo ligada a Europa. Incluso con la dictadura de Franco en 1962 se produjo una solicitud de ingreso en la

Comunidad Económica Europea (CEE) pero no se atendió porque España tenía un régimen dictatorial y un gran

retraso económico respecto al resto de los países comunitarios. Pero en 1970 España logró un acuerdo preferencial

con la CEE por el gran desarrollo económico alcanzado a finales de los 60 con el desarrollismo.

A finales de los 70, tras la muerte del dictador en 1975 y con las reformas económicas de los Pactos de la

Moncloa de 1977 y la promulgación de la Constitución democrática de 1978, se impulsó el proceso de integración de

España en la CEE. Además, la CEE necesitaba la incorporación de nuevos países que aportasen más mercados de

consumo y más diversificación productiva para competir con EEUU y Japón, incluso dentro de Europa. Por ello España

firmó el Tratado de Adhesión a la Comunidad Europea (CE) en 1985, y entró en 1986, junto a Portugal, en la Europa

de los 15. Pero, aun así, España era de los países de la CE más atrasados económicamente, con un PIB y un renta per

cápita inferiores a la media comunitaria, una escasa competitividad industrial y tasas de paro muy elevadas.

Las consecuencias iniciales de la integración en la CE sobre los sectores productivos españoles fueron:

- En el Sector Primario o agropecuario: hubo problemas derivados de unas estructuras agrarias muy

tradicionales, con una elevada población activa, una productividad por debajo de la media europea, unos sistemas de

cultivo anticuados y una estructura de la propiedad inapropiada; también hubo problemas de competencia con otros

países agrícolas comunitarios (Francia, Italia o Grecia) por coincidir la producción en productos agrícolas (frutas, vino,

hortalizas y aceite de oliva); además causó desequilibrios importantes en la PAC (Política Agraria Común), porque la

integración de España y Portugal provocó la necesidad de aumentar los fondos dedicados a mejora de las

infraestructuras y de controlar los excesivos excedentes agrarios de los países comunitarios, principalmente los

lácteos. Y afectó al sector pesquero: pues al haber un excesivo nº de pescadores era necesaria una progresiva

disminución de la flota y que los acuerdos con terceros países (Marruecos) los gestionara la CEE.

- En el Sector Secundario o industrial español hubo problemas por sus deficientes características pues era

pequeño, poco competitivo, de reducida productividad, poco especializado, dependiente del exterior en inversión y

energía y con excesiva mano de obra. Esto tuvo consecuencias económicas como la necesaria reconversión industrial

para evitar la competencia exterior, y consecuencias sociales como la destrucción masiva de empleo, especialmente

en el textil, la siderurgia pesada y la construcción naval.

- En el Sector Terciario o de servicios: se conseguía el aumento de la cuota de mercado pero se necesitaban

cambios en el sector de la banca y las finanzas con fusiones de entidades nacionales para competir con los grandes

bancos europeos, mejorando las infraestructuras de transportes con los fondos europeos y modificación la calidad de

la oferta turística para aumentar su valor económico y su importancia en la economía nacional.

Pero, en conjunto, entre las consecuencias económicas, destaca la superación del atraso económico (ruptura

del aislamiento, obligación de reformas para adaptarse a la CEE) con el apoyo de importantes ayudas comunitarias.

Hubo también consecuencias políticas de la pertenencia de España a la UE destacando el refuerzo de la

democracia y del Estado de Derecho. Y respecto a las consecuencias sociales, España conseguía establecer un estado

del bienestar a nivel de prestaciones sociales y de universalización de servicios básicos de educación, sanidad…

Actualmente la posición de España en la UE ha mejorado, a pesar de que España es un país periférico en la

UE, aprovechando las ventajas de la integración: una positiva incorporación a la moneda única europea (euro); una

apertura total de la economía española a un mercado de más de 500 millones de personas; una modernización de

todos los sectores productivos, aumentando la calidad, la productividad, la competitividad y la atención al medio

ambiente. Además, España se ha beneficiado de importantes ayudas económicas comunitarias a través de fondos

estructurales (FEDER, FEOGA…) y de cohesión e inversión especialmente desde 1986 a 2006. Como conclusión, España

mantiene una posición intermedia en la UE.

La situación geográfica de España (encrucijada de mares y continentes) favorece a la UE con un importante

papel geoestratégico con el mundo mediterráneo, con los países del norte de África y especialmente con los países de

Iberoamérica. También su gran superficie y población son un factor determinante para la UE.

Las perspectivas de futuro de España en la UE en general también son positivas, pero con importantes retos:

en el reparto de poder comunitario, habrá que encarar la nueva organización comunitaria y la incorporación de

nuevos países que ha perjudicado a España con menos votos en el Consejo y menos eurodiputados en el Parlamento

aunque con el Brexit haya mejorado; en la recepción de ayudas que disminuyeron como consecuencia de las

ampliaciones de países comunitarios habrá que pedir nuevas ayudas en función de la evolución de la situación de

España y de la UE; en relación con el movimiento de personas, habrá que supervisar la entrada de trabajadores de

países últimamente incorporados y extracomunitarios; sobre el movimiento de mercancías, capitales y servicios

Page 2 of 3

habrá que superar los procesos de deslocalización industrial hacia los países recientemente incorporados (menores

costes salariales e impuestos…) ampliando el mercado para exportaciones y negocios; y sobre el incremento de la

productividad y la competitividad habrá que aumentar el contenido tecnológico y la calidad, mejorar las

infraestructuras y la formación de la mano de obra, y mantener cierta estabilidad económica.

2. ESPAÑA EN EL MUNDO

España en su evolución mundial entró en el siglo XX como un país europeo pobre, sin peso político

internacional y con una sociedad y una economía atrasadas. Tras la Guerra Civil (1936-1939) y el aislamiento de los

primeros años del régimen de Franco (1939-1959), España fue poco a poco integrándose en los organismos

internacionales (ONU-1955) y modernizando su economía hasta ser una economía desarrollada. Sin embargo, el gran

salto en la posición de España en el mundo se dio tras la Transición democrática (1975-1982), con la instauración de

la Constitución de 1978, y tras la entrada en la CEE (1986). Desde entonces nuestro país ha ido integrándose en las

instituciones, alianzas, mercados y sistemas mundiales.

La situación española en el mundo se puede resumir de la siguiente manera:

- Por su tamaño o extensión, es un Estado medio, al ocupar el puesto 51 entre los más de 200 países del mundo.

Pero tiene mayor peso demográfico pues se sitúa entre los 30 principales países del mundo por población.

- Por su proyección geoestratégica, España ocupa una posición privilegiada entre Europa y África; tiene una gran

presencia en el Mediterráneo y el mundo árabe y en el próximo oriente; ejerce una función estratégica de control en

el Atlántico norte y el Mediterráneo occidental por su eje Canarias-Estrecho-Baleares; y hace de puente hacia

Hispanoamérica.

- Por su actividad cultural, va adquiriendo un peso medio a nivel mundial. Juega un papel fundamental la lengua

española, compartida con casi todos los países de Iberoamérica y en una parte cada vez mayor con EEUU, llegando a

los 500 millones de hablantes.

- Por estructura socioeconómica, España es un país desarrollado, es parte de una de las regiones centrales del

sistema-mundo: la Unión Europea. Ha pasado de ser un país superior de la periferia europea a ser de los inferiores

pero del área central. Así, España es una potencia mundial intermedia que se codea con los 20 países más poderosos

del mundo.

España en la economía mundial es una potencia de tamaño medio pero se acerca en algunos indicadores

económicos o sociales a las de tamaño grande. Según datos del FMI (Fondo Monetario Internacional) España es por

PIB (Producto Interior Bruto) sobre 190 países la 13ª potencia mundial y en el PIB Per Cápita está en el puesto 29º. Y

según la ONU en cuanto al IDH (Índice de Desarrollo Humano) España se sitúa en el puesto 25º sobre 190 países

entre los países con mayor desarrollo. El pueblo español goza de un nivel de vida mayor que el que le correspondería

por su nivel de ingresos, debido al desarrollo del Estado de Bienestar con sus amplios servicios sociales y protecciones.

En relación con el comercio mundial en España ha habido entre 1975 y 2007 un espectacular incremento y

desarrollo por el crecimiento del comercio exterior de mercancías y servicios gracias a la liberalización comercial

internacional y a la pertenencia a la UE, llegando a superar el 50% del PIB nacional. El comercio español es

preferentemente europeo pues casi el 70% de los intercambios se realiza dentro de la UE. Aun así, en España

tradicionalmente hay un desequilibrio de la balanza de pagos, puesto que la balanza comercial es deficitaria en

cuanto al comercio de mercancías y servicios, importamos más que exportamos. Pero el gran crecimiento de los

últimos años en ingresos por exportaciones y por el turismo, ha hecho que la balanza de pagos se equilibre algo más.

El problema de las balanzas, comercial y de pagos, se agrava por la gran dependencia tecnológica y energética

española de petróleo, gas natural, energía eléctrica y por la compra de derechos de emisión de CO2 por la

inadecuación de la industria española. Como consecuencia del desequilibrio de su balanza de pagos España tiene que

recurrir al endeudamiento público o privado, más en épocas de crisis como las últimas.

Otro aspecto a considerar es la situación geopolítica de España en el mundo globalizado, teniendo en

cuenta sus relaciones institucionales, la ayuda al desarrollo y la proyección geopolítica.

- Respecto a las relaciones institucionales: desde la entrada en la ONU en 1955 y especialmente a partir de

la vuelta a la democracia en 1978 la implicación institucional internacional es amplísima y se ha multiplicado. Las

principales instituciones supranacionales a las que pertenece España son: la asociación para la paz de la

Organización de Naciones Unidas (ONU) y sus instituciones económicas, sociales, políticas y culturales (FAO, FMI,

Banco Mundial, OIT, OMS, UNESCO, Fuerzas de Pacificación); la asociación económica de la Organización para la

Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); la alianza militar de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico

Norte); y la asociación de la Unión Europea (UE), institución supranacional que intenta integrar económica y

políticamente a toda la Europa democrática.

- Respecto a la Ayuda Oficial al Desarrollo (OAD) destaca que es un aspecto fundamental de la política

exterior española con tendencia a ir aumentando aunque con altibajos en épocas de dificultades económicas. Parte

de esas ayudas son motor económico en España, pues están ligadas a créditos FAD (Fondos de Ayuda al Desarrollo)

Page 3 of 3

que son “créditos bloqueados” que sólo permiten la adquisición de bienes y servicios en España. Gran parte de estos

créditos están dirigidos a países emergentes, no solo pobres, facilitando la expansión mundial de las grandes

empresas españolas. Además, España colabora intensamente con distintas y variadas ONGs (organizaciones no

gubernamentales) a nivel internacional: Cruz Roja, Manos Unidas, Médicos sin Fronteras; Greenpeace; Amnistía

Internacional…

- Respecto a la proyección geopolítica de España: resalta que viene condicionada en gran parte por la

Historia y por su situación geopolítica entre dos mares y continentes. Tradicionalmente los intereses españoles se

dirigen en tres direcciones: Europa, norte de África y América. También como miembro de la OTAN ha mantenido una

actividad política y militar próxima a la de sus aliados occidentales (conflictos de la Guerra del Golfo, de los Balcanes,

de Irak, de Libia…).

En el ámbito Europeo el intercambio humano, cultural, político y comercial ha sido continuo desde la

Antigüedad hasta hoy en día. Deben destacarse tres momentos históricos de mayor integración: la Hispania romana,

el Camino de Santiago en la Edad Media y la hegemonía española en Europa durante los siglos XVI y XVII. Hoy día es

en el ámbito europeo donde se desarrollan los mayores flujos humanos, económicos y culturales, por la pertenencia

de nuestro país a la UE.

En el ámbito Iberoamericano: la presencia española viene marcada por la expansión atlántica desde 1492,

con el descubrimiento y conquista de América, hasta el trascurso del siglo XIX, con una relación colonial de

dependencia política y económica de Hispanoamérica con España. Tras la descolonización, las migraciones y las

relaciones políticas y económicas, especialmente del comercio, en ambos sentidos han mantenido la influencia y

presencia española en esa área geopolítica. Hoy día España mantiene relaciones intensas con los países

iberoamericanos en una serie de acciones de todos los gobiernos españoles como: la Comunidad Iberoamericana de

Naciones articulada en torno a las “Cumbres Iberoamericanas”; las relaciones institucionales; el desarrollo económico

y social, potenciando el comercio, la ayuda al desarrollo y la integración comercial en instituciones como Mercosur;

el impulso de la democratización en los países americanos; y el papel de puente entre la UE e Iberoamérica.

En el ámbito Mediterráneo: España ha mantenido intereses desde el comienzo de la Historia. Actualmente

España tiene intereses comerciales y políticos en la cuenca mediterránea, especialmente en el norte de África, por su

proximidad e influencias recíprocas y constantes, en aspectos políticos, sociales, económicos y culturales. Destacan

junto a la UE las “cumbres mediterráneas” aunque tras las “primaveras árabes” de 2010 han decaído las relaciones

fluidas e intensas de antes. España mantiene una política preferente hacia Marruecos, país con el que tiene lazos

históricos, comerciales y humanos, especialmente desde que una de sus regiones, el Rif, fue convertida en

protectorado español de 1906 a 1953. Pero, también es el país con el que mayor fricción hay por el fallido proceso de

descolonización del Sahara, el control de la inmigración ilegal a la UE, la política pesquera y la reclamación marroquí

de Ceuta y Melilla.

Por último, en otros ámbitos a nivel mundial: con Estados Unidos y Canadá tenemos acuerdos bilaterales muy

importantes; con Oriente Próximo, España apoya el proceso de paz en el conflicto árabe-israelí; con Asia y el Pacífico,

España tiene escasa presencia pero aumentan las relaciones con China (Casa de Asia: viajes, relaciones bilaterales de

exportación e importación…) y otros países; con África subsahariana, España apoya a los países en erradicar la

pobreza, potenciar la democracia y luchar por los derechos humanos y la paz.